sábado, 15 de noviembre de 2014

Aforismos: "Reloj de pedida", Lola Beccaria

     En esta entrada proseguimos con la temática de los relojes. En esa ocasión, analizaremos un relato de Lola Beccaria para El País Semanal. En las páginas de la revista se hace una extensa publicidad sobre relojes, con imágenes de gran tamaño y vistosos colores. El broche a esta campaña publicitaria es la breve narración "Reloj de pedida". A través de estas líneas, Beccaria nos informa de la historia de los relojes como si de un cuento se tratase. El relato tiene una estructura epistolar. Una voz femenina escribe una carta de amor a Jules, el destinatario, que es inmortal. Se trata de una narración de estilo muy literario, que mezcla elementos fantásticos con elementos realistas. Por otro lado, hay que destacar que la autora utiliza enumeraciones de tres elementos, como solía hacer Valle-Inclán. Además, emplea muchas oraciones cortas, casi como aforismos.



     Ahora, presento una selección de las frases del relato que me han parecido más cercanas a la categoría de aforismo:

"Para quien ama sumido en la duda, el tiempo es un castigo".

"Cada tictac es un acorde de tensión amorosa no resulta".

"El movimiento pendular, tictac, tictac, tictac, tictac, era la perfecta expresión, desesperada, de la incertidumbre de amar".

El gusto por los relojes de Julio Cortázar y José María Valverde

     Como ha podido apreciarse en la entrada anterior, la literatura se ha convertido en el mejor aliado del publicista que tiene que anunciar relojes de lujo. En esta ocasión, veremos el fragmento de Julio Cortázar de "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj" y lo relacionaremos con "Reloj de pulsera", un soneto de José María Valverde que transcribo a continuación.


Ni al desnudarme suelto el leve yugo;
sin reloj ya no sé dormir siquiera.
No tengo libertad, y vano fuera
fingir dejar mi hierro y mi verdugo.

Él me ata a los demás, al mundo activo:
es la rueda en que engrano con la vida.
Si despierto en lo oscuro, su medida
me liga a tierra firme, me hace vivo.

Pero a la vez, con cuchicheo suave,
en secreto me insiste en el recado
de mi muerte y su cita: me recuerda

que me esperan allá, y que cuando acabe,
me escaparé yo solo por mi lado:
libre, entonces no habré de darle cuerda.


     En "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj", Cortázar describía al reloj como "un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo en el aire". Valverde vierte la misma opinión negativa de los relojes en su soneto. Identifica el reloj como un "yugo" y como un "verdugo". Es decir, los dos autores atribuyen cualidades humanas a los relojes, los personifican. En sus creaciones literarias describen su relación con sus relojes como muy estrecha. Es más, para Cortázar es "un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo". Valverde lo asocia primero con la falta de libertad y, finalmente, con la muerte. Y es que solo al morir nos libramos de la tarea de medir el tiempo.




Otra traducción para un fragmento de "Ricardo II"

     La literatura se convierte, esta vez, en la estrategia publicitaria para vender relojes. El por qué es bien sencillo: ya no son algo utilitario sino un símbolo de poder; se han convertido en una joya. Para entender la concepción que tenemos actualmente de los relojes hace falta echar la vista atrás. Como casi todo el mundo sabe, los relojes de más renombre son los suizos. Fue en Suiza donde surgió el calvinismo, vertiente del cristianismo protestante que pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas. Antes de la aparición de este sistema teológico, muchos religiosos se dedicaban a la joyería. Pero, tras la implantación del calvinismo, se prohibió a los maestros joyeros continuar con su actividad, pues no producían nada que cumpliese una función concreta. Sin embargo, los relojes tenían una utilidad muy definida por aquel entonces. De este modo, los antiguos joyeros empezaron a dedicarse a fabricar relojes, que adornaban como auténticas joyas. Así, hoy en día, con la generalización en el uso de los teléfonos móviles, los relojes han perdido utilidad pero, a cambio, han recobrado su estatus de joya. Por ello la publicidad de relojes es fastuosa, muy cuidada. De ahí que se emplee la literatura como mecanismo para publicitarlos.

     En una publicación he reparado en algunos relojes anunciados mediante fragmentos de distintas obras literarias como Momo, Ricardo II, Cenicienta Las horas. En este caso, haré mi propia traducción del fragmento de la obra de teatro Ricardo II, de William Shakespeare.

Fragmento original:

"I wasted time, and now doth time waste me;
For now hath time made me his numbering clock:
My thoughts are minutes; and with sighs they jar
Their watches on unto mine eyes, the outward watch,
Whereto my finger, like a dial's point,
Is pointing still, in cleansing them from tears".

Traducción:

"He perdido el tiempo, y ahora él me pierde a mí.
No soy más que el instrumento en el que refleja sus horas.
Mis pensamientos son minutos que, junto con mis suspiros,
controlan el parpadeo de mis ojos,
reloj donde mi dedo, como una precisa aguja,
siempre está dispuesto a limpiar las lágrimas".



lunes, 10 de noviembre de 2014

Reescribiendo un anuncio: Ser fiel a ti mismo es lo que te hace grande

     En esta ocasión, reescribimos un anuncio de LaCaixa, una conocida entidad bancaria. Un ejemplo más de la estrecha relación entre literatura y publicidad.


En la infancia te preguntas:
¿Qué será lo que me hará grande?
Con el transcurso de los años piensas:
tal vez sea el tiempo, el éxito, el reconocimiento;
o quizás la fortuna, la belleza o el dinero.
Pensarás que eres tan valioso como aquello que posees.
Nada más lejos de la realidad.
Porque solo hay algo en el mundo que te hará grande:
Ser tú mismo y dar tu tiempo a los demás.



Aforismos a propósito de "If", de Rudyard Kipling


     Rudyard Kipling (1865-1936) fue un escritor británico nacido en la India. Llegó a escribir relatos cortos, cuentos, novelas y poesía. Sin embargo, se le recuerda sobre todo por sus relatos y poemas sobre los soldados británicos en la India y por sus cuentos infantiles, entre los que destaca  la colección El libro de la selva (1894), posteriormente adaptada al cine. Además, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1907.

     En esta ocasión, extraeremos de uno de sus poemas más conocidos, If, algunos aforismos:

"Confía en ti mismo cuando los demás duden de ti, pero ten en cuenta sus dudas".

"Sueña siempre y cuando no dejes que los sueños te dominen".

"Considera el triunfo y el fracaso de la misma manera, son dos caras de la misma moneda".

"Di la verdad, pero sé capaz de escucharla tergiversada en boca de aquellos que mienten".

"No des a amigos ni enemigos el privilegio de poder hacerte daño".

Aquí, si quieren leer el poema en versión original.



Aforismos a partir de los anuncios de Onda Cero Radio

     Corría el año 1995 cuando, en España, Onda Cero Radio lanzó una magnífica campaña publicitaria por televisión. El punto de unión de dicha campaña, compuesta por cuatro anuncios, era la perspectiva. Jugaban con ella, haciendo distintos símiles entre ésta y el periodismo. Lo que se pretendía dar a entender era el afán de la emisora por la imparcialidad, por la veracidad. Por otra parte, todos los anuncios tenían la misma estructura: una ilusión óptica, una voz en off, la resolución de la misma, un locutor hablando en su puesto de trabajo y un aforismo resultante. Además, la campaña también se apoyaba en el renombre de los locutores que participaban en ella, muy reputados: Concha García Campoy, Julia Otero, Alfredo Urdaci y Luis del Olmo.

     Los aforismos que se han extraído son los siguientes:

"Un acontecimiento se puede magnificar o empequeñecer según la perspectiva con la que se mire".

"A veces, en la información, las apariencias engañan".

"Una misma información puede ser positiva o negativa según como se presente".

"Tener la mirada fija en un único punto de vista puede alterar la dimensión de la información".

Aquí, para visualizar un spot publicitario enmarcado dentro de la campaña arriba mencionada.



martes, 4 de noviembre de 2014

Versificación y comentario de un anuncio de Víctor Botas

     Víctor Botas (Oviedo, Asturias, 1945-1994) fue un escritor perteneciente a la generación del 68. Licenciado en Derecho, se le conoce principalmente por su obra poética. Esta facilidad para el verso se aprecia en el anuncio que el poeta ovetense escribió para la tienda de ropa infantil Pigüi a principios de los años 80. Por eso, en esta entrada trataremos de versificar como Botas lo hubiera hecho este anuncio publicitario en prosa.
 
En aquella Bagdad de Las Mil y Una Noches 
un rico mercader de luengas barbas 
quizás te ofrecería lentas ropas de púrpura 
o sedas temblorosas, tan frescas como el agua. 
Pero esto no es Bagdad ni tampoco nosotros
un rico mercader
(has de fijarte: en Pigüi
no tenemos siquiera un mal mostacho
que llevar a la boca).
Así que sólo moda
de esa «prêt-à-porter» podemos ofrecerte;
moda igual a la de
alguna que otra tienda —no son muchas—
de esta ciudad prosaica y burguesota.

(Bueno, igual del todo no:
lo nuestro —ya me entiendes —suele ser
un poquitín distinto).


     El comienzo del anuncio es como el de un cuento tanto en el contenido como en la forma, pues se emplea la letra capitular. De hecho, Las Mil y Una Noches es una recopilación de los más famosos cuentos tradicionales de Oriente Medio en la que se utiliza la técnica del relato enmarcado.
          
     Por otro lado, en el anuncio la adjetivación es la propia de los poemas. Un ejemplo es "lentas ropas de púrpura". La ropa de los dignatarios es pesada y, además, estos se mueven lentamente para mostrar poder. Además, muchos altos cargos, como los cardenales, van vestidos con color púrpura.  En cuanto a "sedas temblorosas" y "tan frescas como el agua", el poeta se refiere a que la ropa fabricada con este material es muy liviana y fluida.

     Tras este principio de ensueño, Botas da paso a la realidad. Utiliza el paréntesis, como es habitual en él, para introducir la ironía. Además, emplea un juego de palabras, entre "mostacho" y esas "luengas barbas" del comienzo, y una frase hecha en "que llevar a la boca". Asimismo, debemos fijarnos en la expresión francesa prêt-à-porter, que literalmente significa "listo para llevar". También destaca la palabra "burguesota", que en este caso tiene un valor despectivo.

     Por último, cabe mencionar el final anticlimático, entre paréntesis. Es un final "en voz baja", nada rotundo. Está envuelto en un tono confesional. Destaca en él la palabra "poquitín", cuya terminación en "-in" es un rasgo dialectal de Asturias. Así, queda claro que este final se contrapone claramente con ese comienzo de maravilla.

     Aunque pueda no parecerlo a primera vista, este anuncio es efectivo, pues llama la atención por su originalidad. En un periódico, el lector se fijaría en el texto y, de este modo, distinguiría este anuncio por su forma de cuento, diferenciándolo de otros más típicos. Y es que, hoy en día, somos bombardeados con anuncios que, en su mayoría, olvidamos al poco tiempo. La meta de un buen publicista debe ser no dejar indiferente.